Que en malas sendas nos hemos cruzado
y siempre encontramos el eco de una risa que nos lleva hasta algún atajo.
Que en la busqueda de nuestros pasos somos luciérnagas-soldado
rasgando maleza y tinieblas para seguir avanzando.
Que los malos humos nos los hemos tragado
y hemos hecho puertas y ventanas con nuestros huesos resquebrajados.
Que cuentos de niñas elefante, osos panda y otras tonterías os pienso seguir contando.
Que entre abrazos, sonrisas y vino vuestro interior con vistas al mar quiero seguir observando.
Porque de piedras pegadas al zapato, principes convertidos en rana y fuegos mal apagados ya sabemos demasiado, termino mi cuento de tres almas y unas cuantas ranas deseando...
...Que en los atardeceres de Estambul nos esté esperando un poquito de la magia que ya hemos olvidado.