Se me han pasado las ganas de querer-te
los minutos sólo son minutos
y los días algo que pasan, quiera o no
Me he olvidado de lo que deseaba
en el camino hacia nuevas ilusiones
que se antojan escurridizas
Las ausencias se me pegan al cuerpo
y mis piernas aguantan la sobrecarga
lamentándose, cada día, un poco menos
Y así mato el tiempo al que algunos llaman vida.
lunes, 19 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
CERRADO POR DERRIBO
Sé que tengo que empezar la mudanza. Llevo días retrasándolo. Es imposible saber por dónde empezar, pero todavía es más difícil continuar, porque no dejo de reencontrarme con mis recuerdos, con mis pérdidas, con mis ilusiones ya extinguidas, contigo y con la que fui yo. Porque soy incapaz de decidir si debo guardar esa entrada de cine, el suvenir de aquel viaje o el billete de avión de nuestro primer viaje solos; o si debo deshacerme de todo y empezar desde la casilla de salida sin demasiado equipaje. Porque me he encontrado tu carta. Tu adiós. Y también he encontrado su libro. Su complicidad ya muerta. No puedo evitar detenerme en cada detalle y sonreír mientras algo se me retuerce dentro del pecho. Tengo la sensación de que no sólo estoy mudándome de casa. Supongo que esto también es un intento de hacer mudanza dentro de mi corazón, de mi propia alma. De recomponerla, de intentar buscar nuevos rincones para llenar con otras historias, de descolgar el cartel "cerrado por derribo" y cambiarlo por uno que diga "cerrado por reformas", aunque sé que jamás recuperaré los trocitos de mí que os habéis llevado. Esos enormes trocitos sin los que a veces me parece imposible vivir. Me da tanto miedo. Tengo miedo de olvidar estas paredes o quizás de no poder olvidarlas, miedo de no encontrarme nunca más, miedo de no ser capaz de encontrarle sentido a todo esto. Pero mientras tanto los días van pasando implacables y el dolor, lejos de atenuarse, cada día me resulta más opresivo. Así que debo hacer algo. No tengo más remedio que intentarlo, aunque, sinceramente, ¡malditas las ganas!
viernes, 2 de octubre de 2009
NUESTRA TRISTE FRONTERA
Sé que no puedes evitarlo. Que por alguna razón necesitas volver a mí. Aunque sea tan sólo durante unos minutos para coger fuerzas y volver a volar. No tengas miedo. Eres libre. Puedes ir y venir siempre que quieras. Sin condiciones. Sin explicaciones. Pero no olvides que tu libertad termina donde empieza la mía, y algún día yo también necesitaré volar. Sin condiciones, ni explicaciones. Y comprobarás que duele. Duele que te vayas, duele que vuelvas, duele tu libertad, y me duele hasta la mía. Sé que no puedes evitar volver a echar a volar. Yo no puedo evitar acoger tu voz y despedirte con una media sonrisa, sin saber cuándo o si volverás, y si puedo con todo esto. Y con tus idas y venidas, y con mis recuerdos y mis casi olvidos hemos creado nuestro propio espacio, en el que, a veces peor y a veces mejor, vamos acomodándonos. Aquí, en esta triste frontera en la que resguardas tu vuelo y lo vuelves a alzar mientras yo bailo las notas de tus últimas palabras.
(Dreaming I’m dancing with you)
(Dreaming I’m dancing with you)
miércoles, 30 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
TREGUA
Estoy teniendo unos minutos de serenidad, paz y lucidez. Han venido como la ansiedad, de repente, sin avisar y sin un por qué. Es una agradable sorpresa que esta vez el invitado sea tan tranquilizador. Cuánto lo he echado de menos y cómo me gustaría que se alargara. No quiero marcharme a la cama para que no se acabe, para intentar exprimirlo al máximo, ya que en los últimos meses puedo contar con los dedos de una mano las veces que he tenido esta sensación. Intentaré grabarla en mi memoria para que cuando desaparezca me sienta capaz de recuperarla; para saber fehacientemente que es factible tener unos momentos de tregua en este incesante tronar de confusiones hirientes.
Quizás esta noche, por fin, las pesadillas no vengan a arroparme.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Principio vital, esencia interna y capacidad de movimiento propio
Ya sé que lo que se da no se quita, pero ¿te importaría devolverme el alma?
Se me está haciendo como imposible vivir sin ella.
Se me está haciendo como imposible vivir sin ella.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
LA LUZ DE MI OMBLIGO
Si la luna se asomara por mis párpados y colgara sus rayos de mi ombligo, rompería la luz tenue de esta tarde de otoño, de esta larga estación que todavía no ha empezado y nunca me abandona. Si las sábanas se revolvieran por presencias y mis pies se descolgaran de mi cuerpo, dejaría de pisar el fondo de mi alma. Si mi piel se cayera a jirones por las tuberías que encarcelan mis sentidos no derramaría ni una sola gota de sangre más, ni una lágrima menos. Si la voz de mi pecho se atreviera a retar a mis pensamientos a un duelo a vida o muerte al amanecer, tu nombre dejaría de retumbar en mis tímpanos, y mis entrañas pintarían del color de la luz de la luna que cuelga de mi ombligo las paredes de mi estómago y me borraría en una exhalación y todo quedaría inundado de un halo blanco y rojo: puro, enfermizo, vivo, intenso, moribundo, leal, cegador, sincero.
EL PRINCIPIO DEL FIN DEL COMIENZO
Me gustaría empezar por el final.
Empezar con un "Y no fuimos felices ni comimos perdices". FIN.
Éste sería un gran comienzo. O por lo menos un comienzo.
Empezar con un "Y no fuimos felices ni comimos perdices". FIN.
Éste sería un gran comienzo. O por lo menos un comienzo.
lunes, 14 de septiembre de 2009
TEORÍA DEL PENSAMIENTO NEGATIVO
Alguien me dijo que debo ser consciente de que esta forma de ver las cosas no me ayuda nada. Que no voy a conseguir estar bien si pienso continuamente cosas como: soy incapaz de avanzar, de decidir, de olvidarte, de perderte, de dejar de sentirme mal, de tener ganas, de sentir culpabilidad, de encontrar el camino. Que debo cambiar mi teoría y aplicar la del pensamiento positivo. Sustituir mi discurso por: podré avanzar y te olvidaré, y no pasará nada por haberte perdido. Dejaré de sentirme mal y tendré ganas. Ya no me sentiré culpable por desperdiciar mi vida y en algún momento encontraré el camino. Y aunque es ir un poco a contracorriente de mi naturaleza, vale, me has convencido, lo voy a intentar.
Ahora convence a la boca de mi estómago.
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